jueves, 4 de febrero de 2010

La escuela de las mujeres; Escena II, Molière

ARNOLPHE. (sentado) Agnès, deje sus labores para escucharme. Alce un poco la cabeza y gire la cara: así, y míreme mientras le hablo. Grábese bien hasta la última palabra que le voy a decir. Yo la desposo, Agnès, y cien veces por día debe agradecer la suerte que ha tenido. Piense en la miseria de la cual salió y admire mi bondad, que la hizo ascender del vil estado de pobre campesina al rango de honorable burguesa y gozar de los abrazos y la unión con un hombre que antes huía de todos estos compromisos, y cuyo corazón le negó a veinte partidos muy aceptables el honor que hoy quiere hacerle a usted. Debe mantener siempre, repito, ante sus ojos, lo poco que valía antes de este lazo glorioso, para que esa visión la ayude a merecer el estado que le proporciono y a conocerse mejor, y para que me enorgullezca siempre de este acto. El casamiento, Agnès, no es un juego: una mujer casada tiene deberes austeros, y como yo lo entiendo, usted no llega a él para ser libertina ni para pasarla bien. Su sexo existe para ser dependiente; el poder está del lado de las barbas. Aunque seamos dos mitades de una sociedad, entre esas mitades no hay igualdad; una mitad es suprema, la otra, subalterna; una se somete en todo a la otra, que gobierna; y ni siquiera la obediencia que el soldado instruido en su deber demuestra con el jefe que lo manda, el sirviente con su amo, el hijo con su padre y el cura más humilde con su superior, se acercan a la docilidad, a la obediencia, a la humildad y al profundo respeto que la mujer debe tener por su marido, que es también jefe, señor y maestro. Cuando él la mira serio, ella baja la vista de inmediato; y no se atreve a mirarlo nunca de frente, a menos que él le conceda ese favor con una mirada amable. Eso es lo que no entienden las mujeres de hoy; no se deje arruinar por el mal ejemplo de otras. Cuídese de imitar a esas malas mujeres de cuyas locuras habla toda la ciudad, y no se deje conquistar por los asaltos del demonio, es decir, no escuche a ningún rubiecito. Piense, Agnès, que al dejarla compartir mi persona es mi honor lo que pongo en sus manos. Piense que ese honor es tierno y se hiere de nada, que con él no se juega, y que en el infierno hay calderos hirvientes donde se sumerge para siempre a las mujeres indecentes. Todo esto que le digo no es un cuento; memorice estas lecciones. Si su alma las sigue y huye de la coquetería, será siempre blanca y pura como un lirio. Pero si da un paso en falso en el camino del honor, se volverá negra como el carbón, todos la verán como un objeto despreciable y un día se irá, en manos del diablo, a hervir en el infierno por toda la eternidad: ¡que la bondad celestial la proteja de ello! Haga la reverencia. Así como una novicia debe conocer de memoria sus tareas en el convento, al entrar al matrimonio es necesario hacer lo mismo. Aquí, en mi bolsillo, tengo un escrito importante (se levanta) que le enseñará el oficio de esposa. Ignoro quién es el autor, pero es algún alma buena. Quiero que sea su única lectura. Tenga. Veamos un poco si lo lee bien.

AGNÈS. (lee)
LAS MÁXIMAS DEL MATRIMONIO,
o los deberes de la mujer casada,
con sus ejercicios diarios.
Iª Máxima: Aquella que entra al lecho de otro gracias a una unión honesta debe meterse en la cabeza, a pesar de cómo andan las cosas hoy en día, que el hombre que la toma lo hace sólo para él.

Jean-Baptiste Poquelin. Molière, La escuela de las mujeres, http://marianofiszmantraducciones.blogspot.com/2009/09/la-escuela-de-las-mujeres-de-moliere.html)
Texto seleccionado por Fabiola Muñoz, segundo de Bachillerato, curso 2009/2010.

William Shakespeare "Soneto CXVI"

Permítaseme que no admita impedimentos al enlace de las almas fieles. No es amor el amor que al percibir un cambio cambia, o que propende con el distanciado a distanciarse.

¡Oh, no! Es un faro inmóvil que contempla las tempestades y no se estremece nunca; es la estrella para todo barco sin rumbo, cuya virtud se desconoce aunque se tome su altura.

El amor no es juguete del Tiempo, por más que lleguen al alcance de su corva guadaña los labios y las mejillas de rosa; el amor no se altera con las horas y las semanas rápidas, sino que perdura hasta el fin de los días.

Si esto es error y puede probárseme, yo no he escrito nunca, ni hombre ninguno ha amado jamás.



William Shakespeare, "Soneto CXVI", http://mielhvn.spaces.live.com/blog/cns!2CBB7F60138B0BB6!135.entry
Seleccionado por Cristina Martín, segundo de bachillerato, curso 2009/2010).

Los viajes de Gulliver, Parte III: "Un viaje a Laputa, Balnibarbi, Luggnagg, Glubbdubdrib y el Japón." Los viajes de Gulliver, Parte III, Capítulo I

No llevaba en casa arriba de diez días, cuando el capitán William Robinson, de Cornwall, comandante del Hope Well, sólido barco de trescientas toneladas, se presentó a verme. Yo había sido ya médico en otro barco que él patroneaba, y navegado a la parte, con un cuarto del negocio, durante una travesía a Levante. Me había tratado siempre más como a hermano que como a subordinado, y, enterado de mi llegada, quiso hacerme una visita, puramente de amistad por lo que pensé, ya que en ella sólo ocurrió lo que es natural después de largas ausencias. Pero repetía sus visitas, expresando su satisfacción por encontrarme con buena salud, preguntando si me había establecido ya por toda la vida y añadiendo que proyectaba una travesía a las Indias orientales para dentro de dos meses; viniendo, por último, a invitarme francamente, aunque con algunas disculpas, a que fuese yo el médico del barco. Díjome que tendría otro médico a mis órdenes, aparte de nuestros dos ayudantes; que mi salario sería doble de la paga corriente, y que, como sabía que mis conocimientos, en cuestiones de mar por lo menos, igualaban los suyos, se avendría a cualquier compromiso de seguir mi consejo en iguales términos que si compartiésemos el mando.

Me dijo tantas amables cosas, y yo le conocía como hombre tan honrado, que no pude rechazar su propuesta; tanto menos cuanto que el deseo de ver mundo seguía en mí tan vivo como siempre. La única dificultad que quedaba era convencer a mi esposa, cuyo consentimiento, sin embargo, alcancé al fin, con la perspectiva de ventajas que ella expuso a los hijos.

Emprendimos el viaje el 5 de agosto de 1706, y llegamos a Fort St. George el 11 de abril de 1707. Permanecimos allí tres semanas para descanso de la tripulación, de la cual había algunos hombres enfermos. De allá fuimos a Tonquín, donde el capitán decidió seguir algún tiempo, pues muchas de las mercancías que quería comprar no estaban listas, ni podía esperar que quedasen despachadas en varios meses. En consecuencia, para compensar en parte los gastos que había de hacer, compró una balandra y me dio autorización para traficar mientras él concertaba sus negocios en Tonquín.

No habíamos navegado arriba de tres días, cuando se desencadenó una gran tempestad, que nos arrastró cinco días al Nornordeste, y luego al Este; después de lo cual tuvimos tiempo favorable, aunque todavía con viento bastante fuerte por el Oeste. En el décimo día nos vimos perseguidos por dos barcos piratas, que no tardaron en alcanzarnos, pues la balandra iba tan cargada que navegaba muy despacio, y nosotros tampoco estábamos en condiciones de defendernos.

Fuimos abordados casi a un tiempo por los dos piratas, que entraron ferozmente a la cabeza de sus hombres; pero hallándonos postrados con las caras contra el suelo -lo que di orden de hacer-, nos maniataron con gruesas cuerdas y, después de ponernos guardia, marcharon a saquear la embarcación.

Advertí entre ellos a un holandés que parecía tener alguna autoridad, aunque no era comandante de ninguno de los dos barcos. Notó él por nuestro aspecto que éramos ingleses, y hablándonos atropelladamente en su propia lengua juró que nos atarían espalda con espalda y nos arrojarían al mar. Yo hablaba holandés bastante regularmente; le dije quién era y le rogué que, en consideración a que éramos cristianos y protestantes, de países vecinos unidos por estrecha alianza, moviese a los capitanes a que usaran de piedad con nosotros. Esto inflamó su cólera; repitió las amenazas y, volviéndose a sus compañeros, habló con gran vehemencia, en idioma japonés, según supongo, empleando frecuentemente la palabra cristianos.

El mayor de los dos barcos piratas iba mandado por un capitán japonés que hablaba el holandés algo, pero muy imperfectamente. Se me acercó, y después de varias preguntas, a las que contesté con gran humildad, dijo que no nos matarían. Hice al capitán una profunda reverencia, y luego, volviéndome hacia el holandés, dije que lamentaba encontrar más merced en un gentil que en un hermano cristiano. Pero pronto tuve motivo para arrepentirme de estas palabras, pues aquel malvado sin alma, después de pretender en vano persuadir a los capitanes de que debía arrojárseme al mar -en lo que ellos no quisieron consentir después de la promesa que se me había hecho de no matarnos-, influyó, sin embargo, lo suficiente para lograr que se me infligiese un castigo peor en todos los humanos aspectos que la muerte misma. Mis hombres fueron enviados, en número igual, a ambos barcos piratas, y mi balandra, tripulada por nuevas gentes. Por lo que a mí toca, se dispuso que sería lanzado al mar, a la ventura, en una pequeña canoa con dos canaletes y una vela y provisiones para cuatro días -éstas tuvo el capitán japonés la bondad de duplicarlas de sus propios bastimentos-, sin permitir a nadie que me buscase. Bajé a la canoa, mientras el holandés, de pie en la cubierta, me atormentaba con todas las maldiciones y palabras injuriosas que su idioma puede dar de sí.

Como una hora antes de ver a los piratas había hecho yo observaciones y hallado que estábamos a una latitud de 46º N. y una longitud de 183. Cuando estuve a alguna distancia de los piratas descubrí con mi anteojo de bolsillo varias islas al Sudeste. Largué la vela con el designio de llegar, aprovechando el viento suave que soplaba, a la más próxima de estas islas, lo que conseguí en unas tres horas. Era toda peñascosa; encontré, no obstante, muchos huevos de pájaros, y haciendo fuego prendí algunos brezos y algas secas y en ellos asé los huevos. No tomé otra cena, resuelto a ahorrar cuantas provisiones pudiese. Pasé la noche al abrigo de una roca, acostado sobre un poco de brezo, y dormí bastante bien.

Al día siguiente navegué a otra isla, y luego a una tercera y una cuarta, unas veces con la vela y otras con los remos. Pero, a fin de no molestar al lector con una relación detallada de mis desventuras, diré sólo que al quinto día llegué a la última isla que se me ofrecía a la vista, y que estaba situada al Sudsudeste de la anterior. Estaba esta isla a mayor distancia de la que yo calculaba, y no llegué a ella en menos de cinco horas. La rodeé casi del todo, hasta que encontré un sitio conveniente para tomar tierra, y que era una pequeña caleta como de tres veces la anchura de mi canoa. Encontré que la isla era toda peñascosa, con sólo pequeñas manchas de césped y hierbas odoríferas. Saqué mis exiguas provisiones, y, luego de haberme reconfortado, guardé el resto en una cueva, de las que había en gran número. Cogí muchos huevos por las rocas y reuní una cierta cantidad de algas secas y hierba agostada, que me proponía prender al día siguiente para con ella asar los huevos como pudiera -pues llevaba conmigo pedernal, eslabón, mecha y espejo ustorio-. Descansé toda la noche en la cueva donde había metido las provisiones. Fueron mi lecho las mismas algas y hierbas secas que había cogido para hacer fuego. Dormí muy poco, pues la intranquilidad de mi espíritu pudo más que mi cansancio y me tuvo despierto. Consideraba cuán imposible me sería conservar la vida en sitio tan desolado y qué miserable fin había de ser el mío. Con todo, me sentía tan indiferente y desalentado, que no tenía ánimo para levantarme, y primero que reuní el suficiente para arrastrarme fuera de la cueva, el día era muy entrado ya.

Paseé un rato entre las rocas; el cielo estaba raso completamente, y el sol quemaba de tal modo, que me hizo desviar la cara de sus rayos; cuando, de repente, se hizo una oscuridad, muy distinta, según me pareció, de la que se produce por la interposición de una nube. Me volví y percibí un vasto cuerpo opaco entre el sol y yo, que se movía avanzando hacia la isla. Juzgué que estaría a unas dos millas de altura, y ocultó el sol por seis o siete minutos; pero, al modo que si me encontrase a la sombra de una montaña. No noté que el aire fuese mucho más frío ni el cielo estuviese más oscuro. Conforme se acercaba al sitio en que estaba yo, me fue pareciendo un cuerpo sólido, de fondo plano, liso y que brillaba con gran intensidad al reflejarse el mar en él. Yo me hallaba de pie en una altura separada unas doscientas yardas de la costa, y vi que este vasto cuerpo descendía casi hasta ponerse en la misma línea horizontal que yo, a menos de una milla inglesa de distancia. Saqué mi anteojo de bolsillo y pude claramente divisar multitud de gentes subiendo y bajando por los bordes, que parecían estar en declive; pero lo que hicieran aquellas gentes no podía distinguirlo.

El natural cariño a la vida despertó en mi interior algunos movimientos de alegría, y me veía pronto a acariciar la esperanza de que aquel suceso viniese de algún modo en mi ayuda para librarme del lugar desolado y la triste situación en que me hallaba. Pero, al mismo tiempo, difícilmente podrá concebir el lector mi asombro al contemplar una isla en el aire, habitada por hombres que podían -por lo que aparentaba- hacerla subir o bajar, o ponerse en movimiento progresivo, a medida de su deseo. Pero, poco en disposición entonces de darme a filosofías sobre este fenómeno, preferí más bien observar qué ruta tomaba la isla, que parecía llevar quieta un rato. Al poco tiempo se acercó más, y pude distinguir los lados de ella circundados de varias series de galerías y escaleras, con determinados intervalos, como para bajar de unas a otras. En la galería inferior advertí que había algunas personas pescando con caña y otras mirando. Agité la gorra -el sombrero se me había roto hacía mucho tiempo- y el pañuelo hacia la isla; cuando se hubo acercado más aún, llamé y grité con toda la fuerza de mis pulmones, y entonces vi, mirando atentamente, que se reunía gentío en aquel lado que estaba enfrente de mí. Por el modo en que me señalaban y en que me indicaban unos a otros conocí que me percibían claramente, aunque no daban respuesta ninguna a mis voces. Después pude ver que cuatro o cinco hombres corrían apresuradamente escaleras arriba, a la parte superior de la isla, y desaparecían luego. Supuse inmediatamente que iban a recibir órdenes de alguna persona con autoridad para proceder en el caso.

Aumentó el número de gente, y en menos de media hora la isla se movió y elevó, de modo que la galería más baja quedaba paralela a la altura en que me encontraba yo, y a menos de cien yardas de distancia. Adopté entonces las actitudes más suplicantes y hablé con los más humildes acentos, pero no obtuve respuesta. Quienes estaban más próximos, frente por frente conmigo, parecían personas de distinción, a juzgar por sus trajes. Conferenciaban gravemente unos con otros, mirándome con frecuencia. Por fin, uno de ellos me gritó en un dialecto claro, agradable, suave, no muy diferente en sonido del italiano; de consiguiente, yo contesté en este idioma, esperando, al menos que la cadencia seria más grata a los oídos de quien se me dirigía. Aunque no nos entendimos, el significado de mis palabras podía comprenderse fácilmente, pues la gente veía el apuro en que me encontraba.

Me hicieron seña de que descendiese de la roca y avanzase a la playa, como lo hice; fue colocada a conveniente altura la isla volante, cuyo borde quedó sobre mí; soltaron desde la galería más baja una cadena con un asiento atado al extremo, en el cual me sujeté, y me subieron por medio de poleas.

JONATHAN_SWIFT, Los viajes de Gulliver, tercera parte, capítulo primero, http://es.wikisource.org/wiki/Los_viajes_de_Gulliver:_Parte_III,_Cap%C3%ADtulo_I
(Seleccionado por Cristina Perianes Calle, Segundo de Bachillerato, curso 2009-2010)

Robinson Crusoe, capítulo V; Daniel Defoe

Capítulo V - construye una casa - El Diario



- Yo, pobre miserable Robinson Crusoe, de haber naufragado durante una terrible tempestad en alta mar, llegaron a la playa de esta isla triste, lamentable, que llamé "La isla de la Desesperación", que se ahogó todo el resto de la tripulación del barco, y yo casi muerto.

Todo el resto de los días que pasé en que afligen a mí mismo en las circunstancias deprimentes me llevaron a - a saber. Yo no tenía ni comida, casa, ropa, armas, ni el lugar para volar a, y en la desesperación de toda medida cautelar, no vi nada sino la muerte antes que yo - ya sea que debo ser devorado por las fieras, asesinado por los salvajes, o murieron de hambre para la falta de alimentos. Al llegar la noche dormía en un árbol, por miedo a las criaturas salvajes, pero se durmió profundamente, a pesar de que llovió toda la noche.

1 de octubre. - En la mañana vi, para mi gran sorpresa, la nave había flotado con la marea alta, y fue conducido nuevamente en la costa mucho más cerca de la isla, que, como se trataba de alguna comodidad, por un lado - para, ya su pie se , y no pedazos, tenía la esperanza, si el viento amainó, podría subir a bordo, y conseguir algo de comida y lo necesario de su ayuda para mi - así, por otro lado, renovó mi pena por la pérdida de mi compañeros, que me imaginaba, si todos habíamos quedado a bordo, podría haber salvado el barco, o, al menos, que no habría sido ahogado como lo fueron, y que, si el hombre ha guardado, se podría tal vez nos construyeron un barco de las ruinas de la nave que nos llevó a alguna otra parte del mundo. Pasé gran parte de este día en mi perplejidad sobre estas cosas, pero al final, viendo que el barco casi seco, fui a la arena tan cerca como pude, y luego nadó a bordo. Este día también seguía lloviendo, aunque con nada de viento.

Desde el 1 de octubre al 24. - - Todos estos días todo pasó en muchos varios viajes para conseguir todo lo que podía salir de la nave, que había llevado a tierra cada marea de inundación en las balsas. Mucha lluvia también en los días, aunque con algunos intervalos de buen tiempo, pero parece que esta fue la temporada de lluvias.

OCT. Octubre 20.- Mi balsa volcó, y todos los bienes que había puesto sobre él, pero, estando en aguas poco profundas, y las cosas ha sido el principal pesado, me he recuperado muchos de ellos cuando la marea estaba baja.

Octubre 25. 25. - It rained all night and all day, with some gusts of wind; during which time the ship broke in pieces, the wind blowing a little harder than before, and was no more to be seen, except the wreck of her, and that only at low water. - Llovió toda la noche y todo el día, con algunas ráfagas de viento, tiempo durante el cual el buque se partió en pedazos, el viento que sopla un poco más difícil que antes, y no era más que ver, excepto los restos de ella, y que sólo en la bajamar. I spent this day in covering and securing the goods which I had saved, that the rain might not spoil them. Pasé el día en cubrir y asegurar los bienes que me había salvado, que la lluvia no echara a perder.

OCT. Octubre 26. - Caminé por la costa casi todo el día, para descubrir un lugar para fijar mi morada, muy preocupado por ponerme a salvo de cualquier ataque en la noche, ya sea de animales salvajes o de los hombres. Hacia la noche, me fijo en un sitio adecuado, en virtud de una roca y tracé un semicírculo para mi campamento, lo que me decidí a reforzar con una obra, muralla o fortificación, hecho de pilas doble, forrada por dentro con los cables, y sin con césped.

Desde el 26 al 30 trabajé muy duro para llevar a todos mis bienes a mi nueva morada, aunque una parte de la vez que llovía muy fuerte.

El día 31, en la mañana, me fui a la isla con la escopeta, a buscar algo de comida, y descubrir el país, cuando yo maté a una cabra, y su hijo me seguía a casa, que he muerto después también, porque no alimentaría.

1 de noviembre. - Puedo configurar mi tienda debajo de una roca, y allí la primera noche, por lo que es tan grande como pude, con estacas clavadas en el swing a mi hamaca.

NOV. Noviembre 2 Puedo configurar las cajas y tablas, y los pedazos de madera que hizo que mi balsas, y con ellos formó una valla alrededor de mí, un poco en el lugar que me había marcado para mi fortaleza.

NOV. Noviembre 3. Salí con mi arma, y mató a dos aves como patos, que eran muy buenas. Por la tarde se fue a trabajar para hacerme una mesa.

Noviembre 4. Esta mañana me puse a ordenar mis horas de trabajo, de salir con mi arma, el tiempo de sueño, y el tiempo de diversión - a saber. Cada mañana salía con la escopeta de dos o tres horas, si no llovía, y luego dediqué a trabajar hasta las once de la mañana y luego comer lo que tenía para vivir, y doce a dos me acosté a el sueño, el tiempo era excesivamente caliente, y luego, en la noche, a trabajar de nuevo. La parte de trabajo de este día y del siguiente estaban totalmente ocupados en hacer la mesa, pues estaba aún, pero un obrero muy triste, aunque el tiempo y la necesidad me hizo una completa mecánico naturales, poco después, como creo que lo haría cualquier otro .

Noviembre 5. Este día fue al extranjero con mi arma y mi perro, y mató a un gato salvaje, la piel muy suave, pero su carne no sirve para nada, cada criatura que maté me tomó de las pieles y preservado. Regresando por la orilla del mar, vi a muchos tipos de aves marinas, que yo no entendía, pero fue sorprendido y casi asustado, con dos o tres sellos, que, mientras yo estaba mirando, no sabiendo muy bien lo que se, se metió en el mar, y se me escapó por ese tiempo.

NOV. Noviembre 6. - Después de mi paseo matinal me fui a trabajar con mi mesa, y la terminó, aunque no de mi gusto, no pasó mucho tiempo antes de aprender a arreglarla.

Noviembre 7. Ahora que empezó a ser resuelta buen tiempo. The 7th, 8th, El 7 º, 8 º,

9, 10, y parte de los 12 (el 11 era domingo), tomé todo depende de hacer una silla, y con mucho ruido y pocas lo llevó a una forma aceptable, pero nunca a favor de mí, y pese a que la saqué en pedazos en varias ocasiones.

NOTE. NOTA. Pronto me olvidaba de mi domingos de mantenimiento, pues, la omisión de mi marca para ellos en mi puesto, me olvidé de quién era quién.

Noviembre 13. Este día llovió, me refrescó mucho, y se enfría la tierra, pero fue acompañada de terribles truenos y relámpagos, que me asustó terriblemente, por temor a la pólvora. Tan pronto como se terminó, decidí separar mi provisión de pólvora en tantos pequeños paquetes como sea posible, que no podría estar en peligro.

NOV. Noviembre 14, 15, 16. 14, 15, 16. Estos tres días que pasé a hacer pequeñas cajas cuadradas, o cajas, lo que podría contener cerca de una libra, o dos libras a lo sumo, de polvo, y así, poniendo el polvo, yo guardaba en lugares tan seguro y remoto de un otro como sea posible. En uno de estos tres días que mató a un pájaro grande que era bueno para comer, pero no sabía cómo llamarlo.

NOV. Noviembre 17.- Este día me empezaron a cavar detrás de la tienda en la roca, para hacer espacio para mi conveniencia adicional.

NOTA. Tres cosas que yo quería en extremo para este trabajo - a saber. un pico, una pala y una carretilla de mano o una canasta, así que desistí de mi trabajo, y comenzó a estudiar el modo de suministro que desea, y me hacen algunas herramientas. En cuanto a la piqueta, hice uso de los cuervos de hierro, que fueron lo suficientemente adecuada, aunque pesado, pero lo siguiente era una pala o una azada, lo que era absolutamente necesario, que, efectivamente, no podía hacer nada sin él efectivamente, pero ¿Qué clase de uno a hacer yo no lo sabía.

NOV. Noviembre 18. 18. - Al día siguiente, en la búsqueda de los bosques, me encontré con un árbol de la que la madera, o como él, que en el Brasil que ellos llaman el árbol de hierro, por su excesiva dureza. De esta cantidad, con gran trabajo, y de estropear mi hacha, corté un pedazo, y lo llevó a casa, también, con bastante dificultad, ya que era superior a pesados. La excesiva dureza de la madera, y mi no tener otra forma, me hizo mucho tiempo en esta máquina, para que efectivamente he trabajado poco a poco en la forma de una pala o una azada, el mango era como la nuestra, en Inglaterra, sólo que la parte de a bordo que no tengan cubierta de hierro que en el fondo, que no duraría mucho tiempo, sin embargo, sirvió muy bien para los usos que he tenido ocasión de poner a, pero nunca fue una pala, creo, hizo después de que la moda, más o menos larga en la fabricación.

Yo estaba siendo deficiente, porque quería una canasta o una carretilla. Una canasta que no podía hacer por cualquier medio, sin tener las cosas tales como ramas que se doblan para hacer mimbre-ware - al menos, ninguno aún descubierto, y como a una carretilla, imaginé que podría hacer todo menos la rueda, pero que yo no tenía idea de, ni sabía cómo hacer para que, además, no tenía los medios posibles para que los gobios de hierro para el eje o eje de la rueda para correr en el, así que renuncié a ello, y así, para transportar la tierra que sacaba de la cueva, me hizo una cosa así a una artesa que los trabajadores llevan mortero en cuando sirven los albañiles. Esto no fue tan difícil para mí como la toma de la pala y, sin embargo esta y la pala, y el intento que hice en vano de hacer una carretilla, me llevó no menos de cuatro días - me refiero siempre a excepción de mi paseo matutino con mi arma, que no pocas veces, y muy pocas veces dejaba también traer algo de comer.

NOV. Noviembre 23. 23. - Mi trabajo tiene ahora otro se detuvo, a causa de mi toma de estas herramientas, cuando se terminó seguí, y trabajando todos los días, mi fuerza y el tiempo permitido, pasé dieciocho días completos para ampliar y profundizar la cueva, que podría celebrar mis efectos cómodamente.

NOTE. NOTA. -Durante todo este tiempo he trabajado para hacer que esta habitación o cueva lo suficientemente espaciosa para acomodar a mí como un almacén o una revista, una cocina, un comedor, y una bodega. AEn cuanto a mi casa, seguí hasta la tienda, a excepción de que a veces, en la estación lluviosa del año, llovió tanto que no podía mantenerme en seco, lo que me hizo tarde para cubrir toda mi lugar en mi pálido, con largos palos , en forma de vigas, apoyado en la roca, y la carga con banderas y grandes hojas de los árboles, como un techo de paja.

DECEMBER 10. 10 de diciembre. -Ahora comencé a pensar en la cueva o bóveda terminado, cuando de pronto (parece que me había hecho demasiado grande) una gran cantidad de tierra cayó desde lo alto por un lado, tanto que, en resumen, me asusté , y no sin razón, también, que si yo había estado bajo que nunca, yo quería un sepulturero.Ya había una gran cantidad de trabajo que hacer de nuevo, pues había la tierra suelta para llevar a cabo, y que era más importante, tenía el techo para sostener, de modo que yo pueda estar seguro de no bajaría .

DEC. Diciembre 11. 11. - Ese día me fui a trabajar con ella en consecuencia, y obtuvo dos orillas o postes verticales lanzó a la cima, con dos tablas cruzadas sobre cada uno, lo terminé el día siguiente, y el establecimiento de más puestos con tableros, en unos una semana más tarde tenía el techo garantizado, y los puestos, de pie en filas, me sirvieron para dividir a la parte fuera de la casa.

DEC. Diciembre 17. 17. - Desde este día hasta el 20 coloqué estantes y clavos en los postes, para colgar todo lo que pudiese colgar, y ahora empecé a poner cierto orden dentro de casa.

Diciembre 20. Ahora lo llevó todo en la cueva, y comenzó a aportar mi casa, y establecer algunas piezas de las juntas como un armario, a fin puse mis provisiones, pero las tablas empezaron a ser muy escasos conmigo, también hice otra mesa .

DEC. Diciembre 24. Mucha lluvia toda la noche y todo el día. No stirring out. No salí.

DEC. Diciembre 25. - Lluvia todo el día.

DEC. Diciembre 26 No hay lluvia, y la tierra mucho más fresco que antes, y más agradable.

DEC. Diciembre 27. Maté una cabra joven, y cojo otro, así que me atrapó y lo llevó con una cuerda, y cuando lo tenía en casa, atada y dividida su pierna, que se rompió.

NB - Yo cuidaba de ella que vivía, y la pierna de crecer bien y tan fuerte como siempre, pero, por mi enfermería tanto tiempo, creció mansos, y se alimentaba de la poco verde a mi puerta, y no quería entrar fuera. Thi Esta fue la primera vez que me entretuvo un pensamiento de la cría de algunos animales domesticados, que podría tener comida cuando mi pólvora y se había gastado.

DEC. Diciembre 28,29,30,31.Grandes calores, y nada de brisa, de modo que no hubo agitación en el extranjero, salvo en la noche, los alimentos, esta vez pasé a poner todas mis cosas en orden en la habitación.

JANUARY 1. 1 de enero. Muy caliente todavía, pero me fui temprano y tarde en el extranjero con mi arma, y se quedó quieto en el medio del día. Esta noche, va más lejos en los valles que estaba hacia el centro de la isla, me encontré que había un montón de cabras, aunque muy tímido, y difícil de encontrar en, sin embargo, decidí probar si podía traer a mi perro de caza hacia abajo.

Enero . 2. En consecuencia, al día siguiente, salí con mi perro, y lo puso a las cabras, pero me equivoqué, porque todos ellos se enfrentan y el perro, y él lo sabía demasiado bien el peligro, porque no acercarse a ellos.

JAN. Enero 3. 3. - I began my fence or wall; which, being still jealous of my being attacked by somebody, I resolved to make very thick and strong. - Comencé mi valla o muro, que, siendo aún celoso de mi ser atacado por alguien, me decidí a hacer muy gruesa y fuerte.

NB - NB - El muro que se describe anteriormente, a propósito omitir lo que se dijo en la revista, sino que basta observar, que no era menos tiempo que desde el 2 de enero al 14 de abril de trabajo, acabado, y el perfeccionamiento de este muro, aunque no era más que unos veinticuatro metros de longitud, siendo un medio círculo de un lugar en la roca a otro lugar, cerca de ocho metros de ella, la puerta de la cueva en el centro detrás de él.

Todo este tiempo he trabajado muy duro, las lluvias impiden mí muchos días, o mejor dicho, a veces semanas enteras, pero pensé que nunca debería ser perfectamente seguro hasta que este muro fue terminado, y apenas es creíble lo que todo el trabajo fue hecho con indecible, sobre todo las pilas de llevar fuera del bosque y clavarlas en la tierra, pues les hice mucho más grande que tenía que haber hecho.

Cuando el muro fue terminado, y el doble vallado exterior, con una pared de césped levantado cerca de ella, yo me di cuenta de que, si alguien viniera a tierra allí, no se percibe algo parecido a una habitación, y fue muy bien Así lo hice, como podrá observarse más adelante, en una circunstancia muy notable.

Durante este tiempo he hecho mis visitas en los bosques para el juego de todos los días cuando la lluvia me permitió, y hecho descubrimientos frecuentes en estos sectores de una cosa u otra ventaja para mí, particularmente, he encontrado una especie de palomas salvajes, que se basan, no como palomas torcaces en un árbol, sino más bien como la casa de palomas, en los agujeros de las rocas, y tomar algunos jóvenes, traté de criarlos hasta domesticado, y así lo hizo, pero cuando creció se fue volando, que tal vez al principio fue por falta de alimentación de ellos, porque yo no tenía nada que darles, sin embargo, con frecuencia encuentran los nidos, y cogí los jóvenes, la carne que eran muy buenas. Y ahora, en la gestión de los asuntos de mi casa, me encontré falto de muchas cosas, que me pareció al principio que era imposible para mí hacer, como, de hecho, con algunos de ellos era: por ejemplo, yo nunca podría hacer una tonel con argollas. Tenía una o dos barriles, como he observado antes, pero nunca pude llegar a la capacidad de fabricar uno, aunque he pasado muchas semanas de eso, yo no podría poner en la cabeza, o unirse a los pentagramas tan fiel a uno al otro como para hacerlos retener el agua, así que me dio más de que también. In the next place,En segundo lugar, yo estaba en una gran pérdida para las velas, de modo que tan pronto como siempre estaba oscuro, que era generalmente por siete, me vi obligado a ir a la cama. Me acordé de la masa de cera con el que había hecho unas velas en mi aventura africana, pero yo no tenía nada de que ahora, el único recurso que tenía era que cuando yo había matado una cabra haber salvado el sebo, y con un pequeño plato de arcilla, que cocido al sol, a la que añadí una mecha de algunos estopa, que me hizo una lámpara, y esto me dio la luz, aunque no es claro, la luz constante, como una vela.. En medio de todos mis trabajos sucedió que, revolviendo mis cosas, he encontrado una pequeña bolsa que, como he indicado antes, se había llenado de grano para alimentar a las aves de corral - no para este viaje, pero antes, como supongo, cuando el barco procedía de Lisboa. , pero las hojas y el polvo, y estar dispuesto a que la bolsa para algún otro uso (creo que era poner en polvo , cuando yo dividido por miedo a los rayos, o para algún otro fin), sacudí las cáscaras de maíz fuera de él en un lado de la fortificación, bajo la roca.

ue un poco antes de las grandes lluvias acaba de mencionar que lancé esta materia lejos, sin darse cuenta, y no tanto como el recuerdo que me había tirado algo allí, cuando, un mes después, más o menos, vi a unos pocos tallos de algo verde rodaje de la tierra, que me pareció podría ser alguna planta que no había visto, pero me sorprendió, y perfectamente asombro, cuando después de un poco de tiempo más largo, vi a unos diez o doce orejas salir, que se de la cebada verde perfecto, de la misma naturaleza que nuestros Europea - no, como nuestro cebada Inglés.

It is impossible to express the astonishment and confusion of my thoughts on this occasion. Es imposible expresar el asombro y la confusión de mis pensamientos en esta ocasión. I Que hasta entonces había actuado sobre ningún fundamento religioso en absoluto, de hecho, había muy pocas nociones de la religión en mi cabeza, ni se había entretenido un sentido de todo lo que me había ocurrido de otro modo que como oportunidad, o, como dicen a la ligera, lo que agrada a Dios , sin siquiera indagar en la intervención de la Providencia en estas cosas, o en su orden en el gobierno de eventos para el mundo. Pero después de ver crecer la cebada que, en un clima que yo sabía que no era apropiado para el maíz, y sobre todo que yo no sabía cómo llegó allí, me sorprendió extraña, y empecé a sugerir que Dios milagrosamente había causado su grano de crecer sin ninguna ayuda de la siembra de semillas, y que estaba tan dirigida exclusivamente para mi sustento en ese lugar salvaje, miserable.

Esto me llegó al corazón un poco, y se llenaron de lágrimas de mis ojos, y me empezó a bendecir a mí mismo que tal prodigio de la naturaleza debe pasar por mi cuenta y ésta era la más extraña para mí, porque he visto cerca de ella todavía, todos los a lo largo de la parte de la roca, algunos tallos desparramados por otra, que resultó ser espigas de arroz, y que yo sabía, porque yo había visto crecer en África, cuando yo estaba en tierra allí.

No sólo pensé que eran producto puro de la Providencia de mi apoyo, pero no duda de que hay más en el lugar, fui todo esa parte de la isla, donde había estado antes, mirando en cada esquina, y debajo de cada piedra , para ver por más de él, pero no pude encontrar ninguna. Por fin se le ocurrió a mis pensamientos que me sacudió una bolsa de carne de pollos en ese lugar, y entonces el milagro comenzó a cesar, y debo confesar que mi agradecimiento religiosa a la providencia de Dios comenzó a reducir, también, sobre el descubrimiento de que todos los esto era nada más que lo que era común, aunque tendría que haber sido tan agradecido por tan extraña e imprevista providencia, como si hubiera sido milagroso, pues fue realmente la obra de la Providencia para mí, que debe ordenar o nombrar de que diez o doce granos de maíz debe permanecer intacta, cuando las ratas habían destruido todos los demás, como si se hubiera caído del cielo, como también, que me tiro en ese lugar en particular, donde, bajo la sombra de una roca , se levantó de inmediato y que, si hubiesen caído en cualquier otro lugar en ese momento, había sido quemado y destruido.

I cuidado de recoger las espigas del cereal, puede usted estar seguro, en su temporada, que estaba a finales de junio, y hasta por todo el grano, me decidí a sembrar a todos de nuevo, la esperanza en el tiempo a tener una cantidad suficiente para abastecerme de pan. Pero no fue hasta el cuarto año que yo podía permitirme el mínimo grano de este cereal para comer, y hasta entonces, pero con moderación, como diré después, en su orden, porque he perdido todo lo que sembró la primera temporada al no observar el tiempo adecuado, porque yo sembró justo antes de la estación seca, de modo que no llegó a crecer a todos, al menos no como lo habría hecho, de los que en su lugar.

Además de la cebada, había, como antes, veinte o treinta espigas de arroz, que conservé con el mismo cuidado y para el mismo uso, o para el mismo propósito - para hacer pan, o más bien los alimentos, porque he encontrado la manera de cocinar sin hornear, aunque lo hice también después de algún tiempo.

Pero volvamos a mi diario.
He trabajado demasiado duro estos tres o cuatro meses para hacer la pared de mi, y el 14 de abril me lo cerraron, el artificio de entrar en ella, no por una puerta, sino por la pared, por una escalera, que podría haber ningún signo en el exterior de mi vivienda.
Terminé la escalera, subí la escalera hasta la parte superior, y luego tiró de él hasta después de mí, y dejar en el interior. Se trataba de una caja completa a mí, que dentro había espacio suficiente, y nada podía venir a mí desde fuera, a menos que primero podría montar mi pared.

Al día siguiente, después de este muro había terminado casi todo mi trabajo había derrocado a la vez, y yo muerto. The case was thus: El asunto fue así: Cuando estaba ocupado en el interior, detrás de la tienda, justo a la entrada de la cueva, yo estaba muy asustado con una cosa más terrible, realmente sorprendente, pues todos en un pronto, la tierra se desplomó desde el techo de la cueva, y desde el borde de la colina por encima de mi cabeza, y dos de los pilares que había en la cueva agrietada de una manera espantosa. Sentí un pánico terrible, pero pensaba que nada de lo que fue realmente la causa, sólo de pensar que la parte superior de la cueva había caído en, como algunos de los que había hecho antes y por temor a que debería ser enterrado en ella me encontré con interés mi escalera , y no creerme seguro que no, tengo en mi pared por temor a las piezas de la colina, que se espera pueda rodar sobre mí. Apenas terminé de paso hacer suelo, lo que yo claramente que se trataba de un terremoto terrible, el suelo me quedé en sacudió tres veces a una distancia de ocho minutos, con tres choques, como habría anulado el mayor edificio que podría suponerse que se han parado en la tierra, y un gran pedazo de la cima de una roca que se encontraba a media milla de donde yo cerca del mar cayó con un ruido terrible, como nunca he oído en toda mi vida. Percibí también el mar se puso en movimiento violento por ella, y creo que los choques fueron más fuertes en el agua que en la isla.

Yo estaba tan sorprendido con la cosa misma, que nunca se sintió por el estilo, ni conversado con nadie que había, que yo era como un muerto o estupefacto, y el movimiento de la Tierra hizo que mi estómago enfermo, como uno que se lanzó en mar, pero el ruido de la caída de la roca me despertó, por decirlo así, y me despertar de la condición de estupor en que estaba, me llenó de horror, y no pensé en nada entonces, pero la colina que incumben a mi tienda y todos mis artículos para el hogar, y enterrar de una vez, y esta hundido mi alma dentro de mí por segunda vez.
Después del tercer golpe había terminado, y no sentía desde hace algún tiempo, empecé a tener el coraje, y sin embargo, no tenía corazón lo suficiente como para ir por encima de mi pared, por miedo a ser enterrado vivo, pero se quedó inmóvil en el suelo en gran medida abatido y desolado, sin saber qué hacer. Durante todo este tiempo yo no tenía la menor pensamiento religioso, nada más que el común "Señor, ten piedad de mí!" . y cuando terminó, que se fue demasiado.

Mientras tanto, me senté, me encontré de los nublados del aire y crecer nublado, como si fuera lluvia. Poco después de que el viento se levantó poco a poco, de modo que en menos de media hora soplaba un huracán más terrible, el mar fue todo de repente cubierto con espuma y la espuma, la tierra estaba cubierta por la violación de el agua, los árboles fueron arrancados de las raíces, y una tormenta terrible que fue. Esto era cerca de tres horas, y luego comenzó a disminuir, y en dos horas más que era bastante tranquilo, y empezó a llover muy fuerte. Todo esto mientras yo estaba sentada en el suelo muy aterrorizado y afligido, cuando de repente entró en mi pensamiento, que estos vientos y la lluvia eran las consecuencias del terremoto, el terremoto en sí fue gastado y otra vez, y me atrevería a mi cueva. Pero la lluvia fue tan violento que mi tienda estaba listo para ser abatidos con él, y me vi obligado a ir a mi cueva, aunque muy asustado y nervioso, por temor a que cayera en la cabeza. This violent rain forced me to a new work - viz. Esta violenta lluvia me obligó a una nueva obra - a saber. para cortar un agujero a través de mi nueva fortificación, como un sumidero, para que el agua salga, lo que más habría inundado mi cueva. Y ahora, para el apoyo de mi espíritu, que en realidad lo quería mucho, me fui a mi pequeña tienda, y tomó un trago de ron pequeñas que, sin embargo, lo hice entonces y siempre con moderación, sabiendo que no podía tener más que cuando se había ido. Continuó lloviendo toda la noche y gran parte del día siguiente, así que no podía salir al exterior, pero mi mente está más tranquila, me puse a pensar en lo que era mejor hacer, la conclusión de que si la isla fue objeto de estos terremotos , no habría vida para mí en una cueva, pero tengo que considerar la construcción de una pequeña cabaña en un lugar abierto que podría rodear con un muro, como lo había hecho aquí, y asegurarme así de las fieras o de hombres; Llegué a la conclusión de, si me quedé donde estaba, ciertamente si uno u otro momento ser enterrado vivo.

Con estos pensamientos, decidí eliminar mi tienda desde el lugar donde estaba, que estaba justo por debajo del precipicio colgando de la colina, y que, si se debe agitar de nuevo, ciertamente caería sobre mi tienda y me pasé los dos próximos días, siendo el 19 y el

20 Abril. El miedo a ser enterrado vivo me hizo que yo nunca he dormido en silencio, y sin embargo la captura de mentir en el extranjero sin ningún tipo de valla es casi igual a éste, pero aún así, cuando miré a mi alrededor y vio que todo estaba en orden, ¿cómo gratamente oculta era yo, y como fuera de peligro, se me hizo muy reacios a eliminar. Mientras tanto, se me ocurrió que sería necesario un acuerdo amplio de tiempo para mí hacer esto, y que deben estar satisfechos con el riesgo de dónde estaba, hasta que me había formado un campamento para mí, y había asegurado a fin de para eliminar a la misma. . Así, con esta resolución me tranquilicé por un tiempo, y decidió que iría a trabajar a toda prisa a construcción de un muro con pilotes y cables, etc, en un círculo, como antes, y establecer en mi tienda cuando que se terminó, pero que me atrevo a quedarme donde estaba, hasta que terminó, y en forma de quitar. This was the 21st. Esta fue la 21a.

22 de abril. - A la mañana siguiente comienzan a considerar los medios para poner en ejecución esta decisión, pero yo estaba en una gran pérdida de mis herramientas. Tuve tres grandes ejes, y la abundancia de hachas (para la que llevaba el hacha para el tráfico con los indios), pero con mucho cortar y tallar maderas duras y nudosas, todos estaban llenos de muescas, y aburrida, y aunque tenía una piedra de afilar, Yo no podría dar vuelta y moler mis herramientas también. Esto me ha costado tanto el pensamiento como un estadista que han conferido a un punto de la política, o de un juez sobre la vida y la muerte de un hombre. Al fin me las una rueda con una cadena, a su vez con el pie, que podría tener las dos manos en libertad. NOTA. Yo nunca había visto nada semejante en Inglaterra, o por lo menos, no a tomar nota de cómo se hizo, aunque como he observado, es muy común allí, además, la piedra de afilar era muy grande y pesada. Esta máquina me costó trabajo una semana completa de llevar a la perfección.

APRIL 28, 29. 28 de abril, 29. - Estos dos días tomé en mis herramientas de molienda, mi máquina para convertir la piedra de afilar funcionando muy bien.

1 de mayo. - En la mañana, mirando hacia el lado del mar, la marea está baja, vi algo en la playa más grande de lo ordinario, y se veía como un tonel, cuando llegué a ella, encontré un pequeño barril, y dos o tres piezas de los restos del buque, que habían sido arrojados allí por el último huracán, y mirando hacia el naufragio en sí, pensé que parecía estar más fuera del agua de lo que solía hacer. Examiné el barril, lo que fue impulsado en la costa, y pronto descubrió que era un barril de pólvora, pero que había tomado el agua y el polvo estaba cubierto tan duro como una piedra, sin embargo, hizo rodar más en la costa para el presente, y continuó en la arena, tan cerca como pude de los restos del naufragio de la nave, a buscar más.

APRIL 30. 30 de abril. - Después de haber percibido el pan ha sido bajo durante un buen tiempo, ahora me tomó un estudio de la misma, y redujo a mí mismo a una galleta al día, lo que hizo mi corazón muy pesado.

Daniel Defoe, Robinson Crusoe, Capítulo V http://translate.google.es/translate?hl=es&sl=en&u=http://defoe.thefreelibrary.com/Robinson-Crusoe/11-1&ei=7ptqS6X2LdDQ4gaMsbSQBg&sa=X&oi=translate&ct=result&resnum=10&ved=0CCMQ7gEwCTge&prev=/search%3Fq%3Ddaniel%2Bdefoe%2Brobinson%2Bcrusoe%2Bcap%2B5%26hl%3Des%26sa%3DN%26start%3D30
Seleccionado por Beatriz Curiel Lumbreras, Humanidades y Ciencias Sociales, curso 2009-2010.

El avaro; Escena IV , Molière

HARPAGON:
Cierto que no es fácil guardar en casa una cantidad grande de
dinero. Dichoso quien tiene la hacienda bien colocada y no se
queda más que con lo justo para los gastos. Cuesta no poco hallar
un escondrijo seguro en toda la casa. A mí las cajas de caudales
me parecen sospechosas, no me confío de ellas. Las considero un
cebo que atrae a los ladrones, pues es la primera cosa a la que
acuden. De todas maneras, no sé si habré hecho bien enterrando
en el jardín diez mil escudos que me devolvieron ayer. Diez mil
escudos en oro son una cantidad bastante... (Aparecen los hermanos
hablando en voz baja). ¡Dios mío! He revelado... Creo que he dicho
en voz alta lo que hablaba para mí... ¿Qué hay?
CLEANTE:
Nada, padre.
HARPAGON:
¿Hace mucho que están ahí?
ELISA:
Solamente desde hace un momento.
HARPAGON:
¿Han oído?
CLEANTE:
¿Oído qué?
HARPAGON:
Lo...
ELISA:
¿Lo qué?

Jean-Baptiste Poquelin. Molière, El avaro, Madrid, Biblioteca Edaf, 1984, Pág.189-191.
Texto seleccionado por Fabiola Muñoz, segundo de Bachillerato, curso 2009/2010.

A la estrella nocturna, William Blake

       ¡Tú, ángel rubio de la noche,
ahora, mientras el sol descansa en las montañas, enciende
tu brillante tea de amor! ¡Ponte la radiante corona
y sonríe a nuestro lecho nocturno!
Sonríe a nuestros amores y, mientras corres los
azules cortinajes del cielo, siembra tu rocío plateado
sobre todas las flores que cierran sus dulces ojos
al oportuno sueño. Que tu viento occidental duerma en
el lago. Di el silencio con el fulgor de tus ojos
y lava el polvo con plata. Presto, prestísimo,
te retiras; y entonces ladra, rabioso, por doquier el lobo
y el león echa fuego por los ojos en la oscura selva.
La lana de nuestras majadas se cubre con
tu sacro rocío; protégelas con tu favor.

William Blake, A la estrella nocturna, http://amediavoz.com/blake.htm.
Seleccionado por Susana Sánchez Custodio, curso 2009-2010, segundo de Bachillerato.

viernes, 22 de enero de 2010

John Milton, El paraíso perdido "Fragmento 1"

Hueste inmensa de espíritus leales
»Está velando sin cesar, armada,
»Sobre los altos muros celestiales,
»Y hace toda sorpresa inasequible;
»A veces parte de ella, hasta en las puertas
»Del Infierno la vemos acampada,
» Y una gran multitud de sus despiertas
»Avanzadas penetran con desvelo
»Nuestro mismo horizonte, registrando
»Con negras alas todo este hondo suelo.
»Siendo, pues, imposible una sorpresa,
»¿Se podrá a fuerza abierta nuestra empresa
»Conseguir? Las tinieblas agregando
»Unas a otras, en este abismo horrendo,
»Envuelto todo nuestro innumerable
»Ejército en su lóbrega espesura,
»¿Podrá acercarse al Cielo, oscureciendo
»Con sombra prolongada y espantable
»Del éter intermedio la luz pura?
»¡Vano intento! Del trono inaccesible,
»De resplandor eterno circundado,
»Ese enemigo nuestro arrojaría
«Raudales de su luz incorruptible
»Que volviesen la noche en claro día,
»Que penetrando hasta este abismo odiado,
»Nuestros débiles ojos deslumbrasen
»Y aun más al fondo nos precipitasen.
»Ultraje sobre ultraje acumulemos,
»Dicen; así su cólera agotando,
»Su venganza quizás engañaremos,
»Y que nos haga perecer logrando,
»En la muerte hallaremos el remedio
»Unico del dolor que nos oprime.
»¿En la muerte decís? ¡Qué triste medio!

John Milton, El paraíso perdido, es.wikipedia.org/wiki/El_paraiso_perdido
Seleccionado por Beatriz Curiel Lumbreras, segundo de Bachillerato Humanidades, Curso 2009-2010.

Sonetos para Helena, Ronsard

Cuando seas muy vieja, a la luz de una vela
y el amor de la lumbre, devanando e hilando
cantarás estos versos y dirás deslumbrada:
"me los hizo Ronsard cuando yo era más bella".
No habrá entonces sirvienta que al oír tus palabras,
aunque ya doblegada por el peso del sueño,
cuando suene mi nombre la cabeza no yerga
y bendiga tu nombre, inmortal por la gloria.
Yo seré bajo tierra descarnado fantasma
y a la sombra de mirtos tendré ya mi reposo,
para entonces serás una vieja encorvada
añorando mi amor, tus desdenes llorando.
Vive ahora, no aguardes a que llegue el mañana!
Coge hoy mismo las rosas que te ofrece la vida

Pierre de Ronsard, Sonetos para Helena, http://anaelenapena.blogspot.com/2008_06_01_archive.html)
Seleccionado por Beatriz Curiel Lumbreras, segundo de Bachillerato, curso 2009-2010.

El vaso reluciente y cristalino, Luis de Camoens.

El vaso reluciente y cristalino,
de ángeles agua clara y olorosa,
de blanca seda ornado y fresca rosa,
ligado con cabellos de oro fino,

bien claro parecía el don divino
labrado por la mano artificiosa
de aquella blanca ninfa, graciosa
más que el rubio lucero matutino.

Luis de Camoens, El vaso reluciente y cristalino, http://www.poemasde.net/el-vaso-reluciente-y-cristalino-luis-de-camoens/. Seleccionado por Beatriz Curiel Lumbreras, segundo de Bachillerato, curso 2009-2010.

La muerte del Rey Arturo, Anónimo

se relata la guerra que Uther Pendragon, a la postre padre de Arturo, sostenía con el Duque de Tintagel en Cornualles. La fecha de los eventos no se menciona con precisión, simplemente se menciona que la acción transcurrió "en los días del rey Uther Pendragon, cuando este era rey de toda Inglaterra". En el transcurso de la guerra, ambos personajes se entrevistaron un día, y Uther se enamoró de Igraine, la esposa del Duque de Tintagel. La pareja, al enterarse, decidió huir de la corte de Uther y refugiarse en el castillo de Tintagel. Uther Pendragon los siguió hasta allí, y, a través de Sir Ulfius, un caballero de su corte, buscó la ayuda de Merlín[20] para "yacer con la duquesa".[21] Merlín accedió a ayudar a Uther, con la condición de recibir a la criatura que sería engendrada de la unión entre Uther Pendragon y la Duquesa de Tintagel. Entonces, Merlín profirió un encanto que transformó la apariencia de Uther Pendragon en el Duque de Tintagel; y la apariencia del mismo Merlín y de Sir Ulfius en dos caballeros cortesanos de Tintagel. Los tres personajes disfrazados cabalgaron diez millas hasta el castillo donde se encontraba la Duquesa. Mientras llegaban a su destino, el verdadero Duque de Tintagel murió en una batalla al salir de su castillo, y tres horas después Uther Pendragon consiguió su objetivo, engendrando a Arturo. Cuando Igraine supo de la muerte de su marido, se preguntó quien había podido tomar su lugar esa noche. Uther le confesó la verdad y la llevó a su corte. Igraine fue de este modo reina de Inglaterra.[22] Cuando Arturo nació, fue entregado a Merlín, quien a su vez lo entregó a Sir Héctor y su esposa para que lo criaran.

Tras la muerte de Pendragon, la incertidumbre dominó al país al estar vacío el trono. A través del Arzobispo de Canterbury, Merlín convocó a todos los Señores y Caballeros del reino, a que acudieran a Londres en navidad, cuando se les revelaría un milagro divino que señalaría al justo heredero del trono. En la iglesia más grande de la ciudad[23] apareció entonces la mítica espada en la piedra que solamente podía ser extraída de su base por aquél destinado a ser el rey de Inglaterra. Arturo fue quien consiguió extraer la espada, casi casualmente, en el día de año nuevo, cuando se realizaba un torneo en las cercanías donde participaba Sir Kay, hermanastro de Arturo.

http://es.wikipedia.org/wiki/La_muerte_de_Arturo#Enlaces_externos
Seleccionado por Beatriz Curiel Lumbreras, segundo de Bachillerato Humanidades, curso 2009-2010.

El ciclo artúrico

se relata la guerra que Uther Pendragon, a la postre padre de Arturo, sostenía con el Duque de Tintagel en Cornualles. La fecha de los eventos no se menciona con precisión, simplemente se menciona que la acción transcurrió "en los días del rey Uther Pendragon, cuando este era rey de toda Inglaterra". En el transcurso de la guerra, ambos personajes se entrevistaron un día, y Uther se enamoró de Igraine, la esposa del Duque de Tintagel. La pareja, al enterarse, decidió huir de la corte de Uther y refugiarse en el castillo de Tintagel. Uther Pendragon los siguió hasta allí, y, a través de Sir Ulfius, un caballero de su corte, buscó la ayuda de Merlín[20] para "yacer con la duquesa".[21] Merlín accedió a ayudar a Uther, con la condición de recibir a la criatura que sería engendrada de la unión entre Uther Pendragon y la Duquesa de Tintagel. Entonces, Merlín profirió un encanto que transformó la apariencia de Uther Pendragon en el Duque de Tintagel; y la apariencia del mismo Merlín y de Sir Ulfius en dos caballeros cortesanos de Tintagel. Los tres personajes disfrazados cabalgaron diez millas hasta el castillo donde se encontraba la Duquesa. Mientras llegaban a su destino, el verdadero Duque de Tintagel murió en una batalla al salir de su castillo, y tres horas después Uther Pendragon consiguió su objetivo, engendrando a Arturo. Cuando Igraine supo de la muerte de su marido, se preguntó quien había podido tomar su lugar esa noche. Uther le confesó la verdad y la llevó a su corte. Igraine fue de este modo reina de Inglaterra.[22] Cuando Arturo nació, fue entregado a Merlín, quien a su vez lo entregó a Sir Héctor y su esposa para que lo criaran.

Tras la muerte de Pendragon, la incertidumbre dominó al país al estar vacío el trono. A través del Arzobispo de Canterbury, Merlín convocó a todos los Señores y Caballeros del reino, a que acudieran a Londres en navidad, cuando se les revelaría un milagro divino que señalaría al justo heredero del trono. En la iglesia más grande de la ciudad[23] apareció entonces la mítica espada en la piedra que solamente podía ser extraída de su base por aquél destinado a ser el rey de Inglaterra. Arturo fue quien consiguió extraer la espada, casi casualmente, en el día de año nuevo, cuando se realizaba un torneo en las cercanías donde participaba Sir Kay, hermanastro de Arturo.

Seleccionado por Beatriz Curiel Lumbreras, segundo de Bachillerato Humanidades, Curso 2009-2010

William Shakespeare, Antonio y Cleopatra "Escena III"

ALEJAS
Noble Alteza, Herodes de Judea no osa miraros más que cuando estáis de buen humor.

CLEOPATRA
Tendré la cabeza de ese Herodes. Pero ¿cómo tenerla, ahora que ha partido Antonio, que hubiera podido dar la orden de traérmela? Aproxímate.

MENSAJERO
¡Muy graciosa Majestad!

CLEOPATRA
¿Has visto a Octavia?

MENSAJERO
Sí, temida reina.

CLEOPATRA
¿Dónde?

MENSAJERO
Señora, en Roma. La he contemplado de frente, y la he visto conducida entre su hermano y Marco Antonio.

CLEOPATRA
¿Es tan alta como yo?

MENSAJERO
No, señora.

CLEOPATRA
¿La has oído hablar? ¿Tiene la voz aguda o grave?

MENSAJERO
Señora, la he oído hablar; tiene la Voz grave.

CLEOPATRA
Tanto mejor. No la amará mucho tiempo.

CARMIANA
¡Amada! ¡Oh, Isis, eso es imposible!

CLEOPATRA
Lo creo, Carmiana. ¡Bajita y la voz gruesa! ¿Tiene majestuosidad en la figura? Acuérdate, si has contemplado algunas veces la majestad.

MENSAJERO
Va a rastras. Ya esté inmóvil o ya marche, siempre es la misma; tiene el aire de un cuerpo más bien que de un alma, de una ... estatua más que de una persona que respira.

CLEOPATRA
¿Es cierto?

MENSAJERO
Sí; o no tengo el don de la observación.

CARMIANA
No hay tres en Egipto que pudieran hacer mejor un informe.

CLEOPATRA
Es muy inteligente, me parece. Pues bien; no veo aún nada en ella. Este mozo está dotado de un buen criterio.

CARMIANA
Excelente.

CLEOPATRA
Infórmame sobre su edad, te lo ruego ...

MENSAJERO
Señora, era viuda.

CLEOPATRA
¡Viuda! ¿Oyes, Carmiana?

MENSAJERO
Y creo que tiene treinta años.

William Shakespeare, Antonio y Cleopatra "Escena III", http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/literatura/antonio/3.html
Seleccionado por Fabiola Muñoz, Segundo de Bachillerato.

Francesco Petrarca, Cancionero "Soneto CLXII"

Hacía la sombra de las bellas frondas
yo corrí, huyendo de implacable luz
que me abrasaba desde el tercio cielo.
Ya libraba de nieve a los collados
la aura amorosa que renueva al tiemmpo,
y florecían ya hierbas y ramas.

No ha visto el mundo tan graciosas ramas,
ni el viento movió ya tan verdes frondas,
cual las que me mostró aquel primer tiempo:
tal que, temiendo yo la ardiente luz,
sombra no quise ya de los collados,
sino del árbol que es más grato el cielo.

Un laurel defenciéndome de aquel cielo,
por lo que, deseoso de sus ramas,
mucho he ido por las selvas y collados;
pero nunca encotré tronco ni frondas
que tanto honrase la suprema luz
que no cambiara su virtud el tiempo.

Más firme cada vez de tiempo en tiempo,
yendo hacia do sentí llamarme al cielo,
y guiado por suave y clara luz,
volví devoto a las primeras ramas
cuando al sol son verdes los collados.

Campos, ríos, selvas, piedras y collados,
cuanto es creado, vence y cambia de tiempo:
por lo que yo perdón pido a estas frondas
si, tras haber girado mucho el cielo,
quise evitar las enviscadas ramas
tan pronto como pude ver la luz.

Tanto al principio amé la dulce luz
que con gusto pasé grandes collados
para arrimarme a las amantes ramas:
ahora la vida breve, y sitio y tiempo,
muéstrame otro cambio de ir al cielo
y frutos dar, no sólo folr y forndas.

Otro amor, otras frondas y otra luz,
otro ir al cielo por los collados,
busco, porque ya es el tiempo, y otras ramas.


Francesco Petrarca, Cancionero "Soneto CLXII".
Seleccionado por Susana Sánchez Custodio, Segundo de Bachillerato, curso 2009-2010.

viernes, 15 de enero de 2010

El enfermo imaginario, acto II, Molière

ARGAN (Sentándose). -Ahora, hija mía, te voy a dar una noticia que seguramente te tomará de nuevas. Me han pedido tu mano. ¿Qué es eso?... ¿Te ríes? Bien mirado, no puede imaginarse noticia más halagüeña para una joven... ¡Oh, naturaleza! Ya veo bien claro que no tengo para qué preguntarte si te quieres casar.
ANGÉLICA. - Mi único deseo es obedeceros, padre mío.
ARGAN. -Me complace esa sumisión. Hemos ultimado el asunto y ya estás prometida.
ANGÉLICA. -Acataré a ojos cerrados vuestra voluntad, padre mío.
ARGAN. -Tu madrastra pretendía que tú y Luisa, hermana menor, entrarais en un convento. Desde hace tiempo ese era su propósito.
ANTONIA. (Bajo) -¡Su razón tiene la muy bribona!
ARGAN. (Continuando.) -Por lo cual se negaba al ahora a autorizar este matrimonio; pero he logrado reducirla y dar mi palabra.
ANGÉLICA. -¡Cuánto tengo que agradecer a vuestras bondades, padre mío!
ANTONIA. -Seguramente, ésta es la acción más cuerda de vuestra vida.
ARGAN. -Aun no conozco a tu futuro; pero me afirman que quedaré satisfecho y tú también.
ANGÉLICA. -Seguramente, padre mío.
ARGAN. -¿Cómo? ¿Tú le has visto?
ANGÉLICA. -Puesto que vuestro consentimiento me autoriza a abriros mi corazón, no os ocultaré que hace seis días el azar nos puso frente a frente, y que la petición que os han hecho es consecuencia de una inclinación mutua, experimentada desde el primer instante.
ARGAN. -No me habían dicho nada, pero me alegro, porque más vale que sea así. Según parece, se trata de un buen mozo.
ANGÉLICA. -Sí, padre mío.
ARGAN. -Arrogante.
ANGÉLICA. -Sí.
ARGAN. -De aspecto simpático.
ANGÉLICA. -Ya lo creo.
ARGAN. -De fisonomía franca.
ANGÉLICA. -Muy franca.
ARGAN. -Digno y juicioso.
ANGÉLICA. -Precisamente.
ARGAN. -Honrado.
ANGÉLICA. -Como el que más.
ARGAN. -Que habla el latín y el griego a maravilla.
ANGÉLICA. -Eso no lo sabía yo.
ARGAN. -Y que dentro de tres días será recibido de médico.
ANGÉLICA. -¿Médica, padre mío?
ARGAN. -Sí, ¿tampoco lo sabías?
ANGÉLICA. -No. ¿Quién os lo ha dicho?
ARGAN. -El señor Purgon.
ANGÉLICA. -¿Lo conoce el señor Purgon?
ARGAN. -¡Vaya una pregunta! No lo ha de conocer, si es su sobrino.
ANGÉLICA. -¿Cleonte sobrino de Purgon?
ARGAN. -¿Quién es ese Cleonte? Hablamos del joven que ha pedido tu mano.
ANGÉLICA. -¡Claro!
ARGAN. -Que es sobrino del señor Purgon e hijo de su cuñado, el señor Diafoirus, médico también. Ese joven se llama Tomás: Tomás Diafoirus, y no Cleonte. Con él es con quien hemos acordado esta mañana tu boda, entre el señor Purgon, Fleurant y yo. Mañana mismo vendrá el padre a hacer la presentación de tu futuro. Pero ¡qué es eso? ¿Por qué pones esa cara de asombro?
ANGÉLICA. -Porque vos hablabais de una persona y yo me refería a otra.
ANTONIA. -¡Eso es una burla! Teniendo la fortuna que tenéis, ¡seríais capaz de casar a vuestra hija con un médico?
ARGAN. -¿Quién te mete a ti donde no te llaman, imprudente?
ANTONIA. -¡Calma! ¿Por qué no hemos de discutir sin acaloramientos? Hablemos tranquilamente. ¿Qué razones habéis tenido para consentir ese matrimonio?
ARGAN. -La razón de que, encontrándome enfermo -porque yo estoy enfermo-, quiero tener un hijo médico, pariente de médicos, para que entre todos busquen remedios a mi enfermedad. Quiero tener en mi familia el manantial de recursos que me es tan necesario; quien me observe y me recete.
ANTONIA. -Eso es ponerse en razón. Cuando se discute pacíficamente, da gusto. Pero con la mano sobre el corazón, señor, ¿es verdad que estáis enfermo?
ARGAN. -¡Cómo , granuja! ¿Qué si estoy enfermo?… ¿Si estoy malo, insolente?
ANTONIA. -Conforme, señor; estáis malo. No vayamos a pelearnos por eso. Estáis muy malo, lo reconozco; mucho más malo de lo que os podéis figurar, estamos de acuerdo. Pero vuestra hija, al casarse, debe tener un marido para ella, y estando buena y sana, ¿qué necesidad hay de casarla con un médico?
ARGAN. -Si el médico es para mí. Una buena hija debe sentirse dichosa casándose con un hombre que pueda ser útil a la salud de su padre.

Jean-Baptiste Poquelin. Molière, El enfermo imaginario, Acto II. http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/LiteraturaFrancesa/Moliere/enfermoimaginario.asp
Seleccionado por Fabiola Muñoz Hinojal, segundo de Bachillerato, curso 2009/2010.

Francesco Petrarca, Cancionero "Soneto CCXX"

¿Dónde halló Amor el oro, y en qué vena,
de esas dos trenzas rubias? ¿y en qué espinas
cogió las rosas, y esas matutitas
escarchas, que de sangre y vida llena?

¿dónde las perlas en que forma y frena
las honestas palabras peregrinas?
¿en dónde esas bellezas tan divinas
de su frente que el cielo más serena?

¿De qué ángeles procede, de qué esfera
el celestial cantar que me está hundiendo
tanto que a poco más seré desecho?

¿De qué cielo esa luz alterna
de los ojosque, paz y querra siendo,
con hielo y fuego afligen a mi pecho?

Francesco Petrarca, Cancionero "Soneto CCXX".
Seleccionado por Susana Sánchez Custodio, Segundo de Bachillerato.Curso 2009-2010