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viernes, 12 de febrero de 2016

rebelión en la granja, George Orwell


Los Mandamientos fueron escritos sobre la pared alquitranada con letras blancas, y tan grandes, que podían leerse a treinta yardas de distancia. La inscripción decía así: 
LOS SIETE MANDAMIENTOS 

1. Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo. 
2. Todo lo que camina sobre cuatro patas, o tenga alas, es un amigo.
 3. Ningún animal usará ropa.
 4. Ningún animal dormirá en una cama. 
5. Ningún animal beberá alcohol.
 6. Ningún animal matará a otro animal. 
7. Todos los animales son iguales.
 Estaba escrito muy claramente y exceptuando que donde debía decir «amigo», se leía «imago» y que una de las «S» estaba al revés, la redacción era correcta. Snowball lo leyó en voz alta para los demás. Todos los animales asintieron con una inclinación de cabeza demostrando su total conformidad y los más inteligentes empezaron enseguida a aprenderse de memoria los Mandamientos.


Orwell, George, rebelión en la granja, http://www.copan.edu.mx/docs/DESSECU14-15/rebelion%20en%20la%20granja.pdf , seleccionado por Paola Moreno Díaz, segundo de bachillerato, curso 2015-2016.

Rebelión en la granja, George Orwell

      Capitulo 1:
El señor Jones, propietario de la Granja Manor, cerró por la noche los gallineros, pero estaba demasiado borracho para recordar que había dejado abiertas las ventanillas. Con la luz de la linterna danzando de un lado al otro cruzó el patio, se quitó las botas ante la puerta trasera, se sirvió una última copa de cerveza del barril que estaba en la cocina y se fue derecho a la cama, donde ya roncaba la señora Jones. Apenas se hubo apagado la luz en el dormitorio, empezó el alboroto en toda la granja. Durante el día se corrió la voz de que el Viejo Mayor, el cerdo premiado, había tenido un sueño extraño la noche anterior y deseaba comunicárselo a los demás animales. Habían acordado reunirse todos en el granero principal cuando el señor Jones se retirara. El Viejo Mayor (así le llamaban siempre, aunque fue presentado en la exposición bajo el nombre de “Willingdon Beauty”) era tan altamente estimado en la granja, que todos estaban dispuestos a perder una hora de sueño para oír lo que él tuviera que decirles.
En un extremo del granero principal, sobre una especie de plataforma elevada, Mayor ya se encontraba ubicado en su cama de paja, bajo una linterna que pendía de una viga. Tenía doce años de edad y últimamente se había puesto bastante gordo, pero aún era un cerdo majestuoso de aspecto sabio y bonachón, a pesar de que sus colmillos nunca habían sido cortados. Hacía un rato que habían empezado a llegar los demás animales y a ubicarse cómodamente, cada cual a su modo. Primero llegaron los tres perros, Bluebell, Jessie y Pincher, y luego los cerdos, quienes se arrellanaron en la paja delante de la plataforma. Las gallinas se situaron en el alféizar de las ventanas, las palomas revolotearon hacia los tirantes de las vigas, las ovejas y las vacas se echaron detrás de los cerdos y se dedicaron a rumiar. Los dos caballos de tiro, Boxer y Clover, entraron juntos, caminando despacio y posando con gran cuidado sus enormes cascos peludos, por temor de que algún animalito pudiera hallarse oculto en la paja.

George Orwell, Rebelión en la granja,                    http://argentina.indymedia.org/uploads/2011/03/rebeli_n_en_la_granja.pdf. Seleccionado por Julia Mateos Gutiérrez, segundo de bachillerato, curso 2015-2016.