viernes, 5 de abril de 2013

Los novios, Alessandro Manzoni


CAPÍTULO PRIMERO

Aquel ramal del lago de Como que, torciendo hacia el sur entre dos cordilleras de montes, forma varios golfos y ensenadas, según ellos se apartan o se acercan, toma casi de repente curso y figura de río, estrechándose entre un promontorio al lado derecho y una espaciosa ribera al lado izquierdo. El puente, que en este sitio abraza las dos orillas, presenta más patente a la vista semejante transformación, pareciendo que designa el punto en el que termina el lago y empieza el Adda, río que vuelve a tomar después el nombre del lago, cuando, alejándose de nuevo sus orillas, se espacian por segunda vez sus aguas, resultando otras ensenadas y otros golfos. La ribera, obra de sedimentación de tres caudalosos torrentes, viene declinando desde la falda de dos montañas contiguas llamadas la una el cerro de San Martín, y la otra el Resegone, voz lombarda que significa sierra, y nace de la semejanza que le dan con este instrumento los muchos picos en fila que terminan su cumbre: así el que la vea por su frente, como desde las murallas de Milán que caen al Septentrión, no podrá menos de distinguirla al instante, por las señas indicadas, de los demás montes de menos nombradía y más común configuración, que componen aquella prolongada cordillera. Desde la orilla del río va subiendo la ribera con suave y regular declive, que interrumpen después algunas colina y valles de poca extensión formando alturas y sinuosidades según la estructura de los montes y el continuo lamer de las aguas.



Alessandro Manzoni, Los novios. Editorial Planeta. Selesionado por Eduardo Montes, segundo de bachillerato, curso 2013/2014.

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