viernes, 22 de marzo de 2013

Almas muertas, Nikolai Gogol

    En este mundo todos tratan de arreglar sus asuntos. , dice el refrán. La expedición a través de los baúles tuvo éxito, pues como consecuencia de ella algo pasó a su propia arqueta. En una palabra, que todo fue realizado de una manera sensata. No es que Chínchikov robase nada, sino que se aprovechó de las circunstancias. Cualquiera de nosotros se aprovecha de algo: uno se aprovecha de un bosque público, otro de determinadas sumas, el de más allá roba a sus propios hijos para darlo a alguna actriz forastera, o a sus campesinos, para comprar muebles caros o un coche. ¿Qué hacer si en el mundo hay tantas tentaciones? Restaurantes de lujo con unos precios de locura, bailes de máscaras, fiestas, cíngaros. Es difícil que uno se abstenga cuando ve que todos hacen lo mismo y la moda lo impone. ¡A ver quién es el que se abstiene! No es posible abstenerse siempre y a todas horas. El hombre no es Dios. Y así Chíchikov, al igual que el infinito número de aficionados al confort, orientó las cosas en su provecho. Cierto es que hubiera debido salir de la ciudad, pero los caminos se habían puesto intransitables.


Gógol, Almas muertas, editorial RBA.
Seleccionado por Beatriz Iglesias, segundo de Bachillerato, curso 2012/2013.

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