lunes, 4 de noviembre de 2013

Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll

Capítulo VII
       La liebre de Marzo y el Sombrero estaban tomando el té frente a la casa, enle el ofrecérmelo>> una mesa dispuesta bajo un árbol; sin cuidado alguno apoyaban sus codos sobre un lirón que dormía profundamente entre ellos y hablaban sin más por encima de su cabeza.
       "¡Qué incómodo estará ese lirón!", penso Alicia. "Aunque quizás, como está dormido, no le importe demasiado"
       La mesa era bien grande, y, sin embargo, los tres se habían agrupado muy juntos en torno a una esquina. "¡No hay sitio! ¡No hay sitio!", se pusieron a vociferar apenas vieron que Alicia se les acercaba. "¡Hay sitio de sobra!", replicó Alicia indignada sentándose en una amplia butacona que estaba arrimada a un lado de la mesa.
       "¿Te apetece un poco de vino?>>, insinuó meliflua la Liebre de Marzo. Alicia miró por toda la mesa sin ver más que té, por lo que observó: "No veo ese vino por ninguna parte".
       "No lo hay", replicó enseguida la Liebre de Marzo.
       "Entonces, no ha sido nada amable el ofrecérmelo", dijo Alicia enojada.
       "Tampoco lo ha sido sentarse a esta mesa sin haber sido invitada", repuso la Liebre.
       "¡Cualquiera diría que la mesa fuera sólo para ustedes!", dijo Alicia. "Puedo ver que está puesta para muchas más de tres personas".



Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas, Capítulo VII, Alianza Editorial, página 145 y 146. Seleccionado por Paula Sánchez Gómez, segundo de bachillerato, curso 2013/2014.

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