viernes, 23 de noviembre de 2012

El manipulador "Capítulo III", Frederick Forsyth

Martes

-Se trata del cuarto de baño, tiene que ser el cuarto de baño -dijo el comisario Schiller, pocos segundos después de las siete de la mañana, cuando se adelantaba el soñoliento y malhumorado Wiechert para entrar en el apartamento.
-Pues a mí todo me pareció en orden -refunfuñó Wiechert-. A fin de cuentas, los chicos del equipo forense lo han registrado todo.
-Ellos buscaban huellas dactilares, no proporción en las medidas -replicó Schiller-. Fíjate en este armario empotrado en la pared del pasillo. Tiene dos metros de ancho. ¿No es así?
-Sobre poco más o menos.
-Ese lado de allá está al mismo nivel que la puerta del dormitorio de la puta. La puerta está al mismo nivel que la pared y el espejo que hay encima de la cabecera de la cama. Y ahora fíjate en que la puerta del cuarto de baño está más allá del armario empotrado. ¿Qué deduces de todo esto?
-Que tengo hambre -contestó Wiechert.
-Cállate. Observa que cuando entras al cuarto de baño y te vuelves hacia la derecha, tendría que haber dos metros hasta la pared del cuarto de baño.Ésa es la anchura exterior del armario, ¿correcto? Bien,compruébalo.
Wiechert entró en el cuarto de baño y miró hacia su derecha.

Frederick Forsyth, El manipulador "Capítulo III". Seleccionado por Sara Isabel Miranda Hernández, segundo de Bachillerato. Curso 2012/2013.

No hay comentarios:

Publicar un comentario